Cuando muere ¡una berraca, siempre deja una semilla!!!
Cuando muere ¡una berraca, siempre deja una semilla!!! Hoy nos reunimos para honrar la vida de la mujer que fue madre y padre para nosotros (como a muchas les ha tocado y les toca injustamente), guía, refugio y fuerza inquebrantable. Una mujer que, como tantas en silencio, cargó sobre sus hombros dolores y responsabilidades que superaban sus fuerzas y aun así logró sembrar amor, esperanza y futuro en muchas personas que hoy lamentamos su partida, vida en las que sembró la semilla de la fe. ¡Una berraca!, como ella misma se decía. Al igual que nuestra abuela Tomasa se ganó la vida con una maquina tipo Singer (marca Linda, en la que yo jugaba como si fuera un carro), ella hizo lo propio con la máquina Olivetti y los audífonos de operadora telefónica. Su vida estuvo marcada por luchas profundas, incluso por el dolor inconcebible de perder a una hija en plena adolescencia. Y, sin embargo, jamás dejó de entregarse a Dios, quien le ayudó a caminar con valentía, para darnos lo mejor de s...